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Reto 4: Llenar la escuela cada año

Los 8 retos de la gestión de una escuela

6 de octubre de 2020

Justo empezar el curso escolar, las escuelas tenemos ya la inquietud de la preinscripción del curso próximo y las puertas abiertas. Un entorno de mucha competencia y baja natalidad preocupa y llenar la escuela es uno de los retos más importantes de las escuelas hoy.

Además este año, el coronavirus ha hecho cambiar muchas formas de pensar y seguro que los comportamientos de las nuevas familias y sus criterios también han cambiado

“¡Pero si este año no tendremos dificultad!" Se aventura a pronosticar alguien. “¡Si tenemos unas aulas preciosas!" continúa, como si las aulas fuera el elemento esencial en toda decisión de las familias.

Adelantarse y planificar nos da más tiempo para la reflexión para posicionarnos adecuadamente en este entorno competitivo y eso es positivo, tener unas instalaciones bonitas no hay duda de que también ayuda, pero hoy, sabemos que ni lo uno ni lo otro son suficientes. Como tampoco es suficiente tener un modelo educativo innovador y con buenos resultados educativos que es algo que se nos supone.

Llenar la escuela requiere un trabajo constante todo el año. Si durante este, no hemos hecho un buen trabajo de posicionamiento, tendremos que hacer frente a preinscripción con inferioridad de condiciones respecto a otros centros. Posicionarse significa, además de comunicar y estar presentes, hacer las cosas muy bien hechas. Hay que tener presente que muchas familias optan por nuestro proyecto educativo gracias al "boca-oreja"

Si sois padres y habéis pasado por la experiencia de escolarizar a vuestros hijos, posiblemente habéis experimentado que es lo que hace decantar la balanza hacia una escuela u otra; no es ninguno de estos factores. Hay algo en la decisión que te hace decantar por una opción y no por otra. Y es que de hecho la decisión de escolarizar a los hijos en una escuela responde tan a criterios racionales como emocionales y esto toma sentido cuando lo que ofrece una escuela y otra parece tan igual que es difícil para las familias poder hacer valoraciones objetivas y al final es posible que éstas, en su decisión, se dejen llevar por una cierta intuición.

Si pensamos en las puertas abiertas, éstas, vienen a ser como la campaña de Navidad, en el sentido figurativo claro. Las puertas abiertas nos ofrecen una buena oportunidad para hacer decantar la balanza. En este sentido hay que aprovecharlas para hacernos diferentes de la competencia e ir más allá de contar con el apoyo de un Power Point y un video con la lista de innovaciones, proyectos, lenguas extranjeras, horarios, servicios y actividades extraescolares que hacemos, porque seguro que las otras escuelas a estas alturas están explicando exactamente lo mismo.

Quizás ha llegado el momento de pensar en un cambio de enfoque y contenido de las puertas abiertas que nos acerque más a las familias. Algún tipo de estructura que las ayude a visualizar como se integrará su hijo en la escuela. Basta con que todo lo que se comunique sea relevante, tenga consistencia, debe diferenciar, debe entenderse y debe desprenderse autenticidad.

Las puertas abiertas son el momento de la confianza y de ser cercano, de trasladar el proyecto educativo tal cual es, de forma simple y sin explicar nada que no es. Y lo más importante, es la atención personalizada que haga a las familias sientan que las necesidades de sus hijos serán atendidas en nuestra escuela.

Es importante diferenciar las puertas abiertas en función de las necesidades de las familias. No tiene la misma carga emocional una familia joven que ha de escolarizar a su primer hijo a P3 que otra que lo tiene que hacer en primero de ESO u otros que se plantean un cambio de escuela.

Con la experiencia del confinamiento por la Covid19 y con tiempo, hay que trabajar también con la visión de la virtualidad y ser imaginativos y creativos si llegado el momento tenemos que hacer puertas abiertas virtuales.

En un contexto tan complejo y cambiante donde nada tiene que ver un curso con otro, recomiendo que la dirección aborde con el tiempo adecuado y con método la campaña de preinscripción como un proyecto con visión de innovación que parta de la reflexión y valoración de la experiencia anterior para acabar con la planificación de todo lo que hay que hacer y con responsabilidades claras para no tener que correr el último momento.

No está de más disponer de algún tipo de herramienta o de apoyo que nos permita monitorizar y hacer el seguimiento de todo el que se ha interesado por nuestra escuela y con quien hemos interaccionado. Una herramienta donde registraremos la información de las familias interesadas con la escuela y que nos permite formar una percepción de las posibilidades de preinscripción reales. También porque terminada la preinscripción, podemos preguntar a algunas familias como oportunidad de mejora de cara el futuro.

Ya hemos dicho que llenar la escuela requiere un trabajo de captación constante a lo largo del tiempo y todo lo que hacemos para darnos a conocer, nos identifica y nos posiciona de una manera u otra respecto de otras escuelas. Como también nos posiciona cualquier interacción de la escuela hacia su entorno, interno y externo. Una entrevista, una tutoría, un correo electrónico, la Newsletter que hacemos cada mes, una reunión de inicio de curso, lo que pasa en un partido de baloncesto del sábado por la mañana, la cuenta de Linkedin de un maestro, o de Instagram, la pancarta que hacemos en cada campaña de preinscripción, las redes sociales, la web, .... es un no parar, pero es así, todo lo que hacemos y comunica, posiciona nuestra marca.

Llegado aquí, es importante que todos comuniquemos bajo criterios globales y coherentes por lo que es necesario un liderazgo y un compromiso desde la propia dirección que sea capaz de hacer una hoja de ruta y de alinear a toda la organización hacia a un posicionamiento que transmita los valores que identifican a la escuela y con los que las familias se sientan involucrados.