En las escuelas se escribe mucho. Algunos ejemplos, el Plan General Anual, la memoria, las normas de funcionamiento del centro, el proyecto educativo, el plan de convivencia, el proyecto lingüístico, el de digitalización, entre muchos otros. Estos documentos que en muchos casos responden a requerimientos de carácter administrativo por parte de la autoridad educativa según el caso, suelen ser documentos descriptivos que en el caso de la memòria y el PGA quieren justificar todo el trabajo que se quiere hacer o el ya hecho y terminan siendo documentos largos y de pesada lectura que como mucho dan idea de que se trabaja mucho, pero que a menudo pasan por las reuniones de los órganos de gobierno de la escuela para su aprobación.
Posiblemente disponer de una herramienta sencilla con indicadores globales de escuela que facilite una visión integral de cómo va la organización y sus proyectos nos sería de mucha más utilidad y nos ahorraría trabajo.
Podemos hablar de un cuadro de mando integral o de cualquier instrumento que recoja información sintética y relevante que facilita hacer un seguimiento sistemático y objetivo de cómo está funcionando la escuela desde la perspectiva más global.
La finalidad de este instrumento es que sea una herramienta útil para la planificación, la gestión, el control, la comunicación a diferentes niveles y la toma de decisiones al máximo nivel de la organización.
Este resumen sintético de información debe incorporar indicadores que se deriven de los proyectos estratégicos, contribuyendo a través de los mismos a traducirlos en objetivos concretos que en su conjunto forman la estrategia global.
El cuadro de mando integral, es una herramienta viva que se adapta a los proyectos que se impulsan en cada momento.

Los indicadores son señales que nos permiten evaluar el grado de consecución de un objetivo o proyecto y se deben poder medir o concretar y cada escuela los debe definir en función de su estrategia, posicionamiento, entorno y proyectos. Estos indicadores deben ser consensuados a diferentes niveles de la organización a fin de contribuir a que todos trabajen con la misma visión y sentido.

-Pedagógico: Indicadores relacionados con el proyecto educativo, proyectos pedagógicos, de convivencia y logro de competencias del alumnado.
-Familias y entorno: información que ponga de manifiesto el grado de satisfacción de las familias y cómo se atienden sus demandas, aportaciones y sugerencias y aquellos que hacen referencia a la participación en el entorno, a que responde y que nos aporta.
-Económico y procesos internos: Deben permitir hacer un seguimiento de la marcha económica de la escuela, grado de cumplimiento de las inversiones y previsiones de inversión y financiación futura y los relacionados con la eficiencia de los recursos, con el modelo de organización y de gestión.
-Personas: Deben ser indicadores que nos deben orientar hacia la capacidad de innovación de la organización y la orientación al proyecto.
El cuadro de mando integral lleva asociadas ventajas
- Permite transformar la estrategia en objetivos concretos.
- Favorece la gestión integral ya que permite relacionar información proveniente de diferentes áreas.
- Contribuye a hacer un diagnóstico y valoración objetiva y por tanto facilita la toma de decisiones de manera rápida y eficaz.
- Sistematiza los controles y seguimientos de la organización.
- Facilita la comunicación: Presentación de resultados, planteamiento de nuevas estrategias, comunicación de objetivos, etc.
- Ayuda a entender la escuela en su globalidad a toda la comunidad educativa
- Mejora la organización, especialmente en aquellos ámbitos donde es difícil objetivizar los indicadores.
- Sirve como instrumento de diálogo con los colaboradores.
Hacer un buen seguimiento de la escuela y fijar indicadores medibles puede representar cierta dificultad, especialmente si no estamos acostumbrados. Deberíamos ser capaces de disponer de una herramienta de gestión que nos aporte de forma sencilla la información esencial e imprescindible de cómo va la escuela.